domingo, 15 de noviembre de 2015

LAS NORMAS DE MI CLASE

Resulta difícil ponerse en situación si nunca te has visto en esa tesitura pero si alguna vez has tenido un contacto prolongado con niños o adolescentes puedes intuir cuales serian las condiciones óptimas para un buen desarrollo en el aula. Deben ser normas para la buena convivencia pero, por otro lado, deben respetar la integridad física y moral de los alumnos. En cierto modo, consensuar unas normas generales para el centro y para el aula es una manera de hacer partícipe a los alumnos y que ellos vean que sus opiniones (siempre razonadas adecuadamente) se tienen en consideración.
Considero que un ambiente de respeto y cooperación es necesario para trabajar. También que exista una relación de implicación mutua, en la cual yo me comprometo a “enseñar” pero espero que mis alumnos se comprometan a  “dejarse enseñar”.
Otro de las directrices que me gustaría seguir a la hora de consensuar las normas con los alumnos, es que cada una de ellas también sea aplicable para el resto del personal docente, en definitiva, predicar con el ejemplo.
Evidentemente, las normas concernientes al mantenimiento del material escolar y al reciento jugarían un papel fundamental en mi reglamento normativo. Pero antes de imponerlo como dogma, debatiría con mis alumnos el valor, personal y económico, de cada material o instalación.
Sentarse bien en clase, prestar atención cuando se les habla y realizar las actividades que propongamos son normas básicas para que el funcionamiento de los planes e intenciones educativos sea el correcto.
Si tuviese que resaltar alguna norma por encima de otras, creo que para mí la más importante es saber escuchar y ponerse en la postura del que habla, ya que muchas veces se aprende más de los demás que de uno mismo. Del mismo modo que te gusta que te escuchen, comprendan, entiendan, valoren, etc. debes intenta realizar lo mismo cuando otra persona está expresando lo que piensa, siente o vive. El término empatía usado en su acepción positiva puede resultar muy beneficioso para cada uno de nosotros.
Y como una imagen vale más que mil palabras: 



COMUNIDADES DE APRENDIZAJES

He leído el texto de la comunidad de aprendizaje en marcha del Consejo de Educación Primaria (C.E.P) Ramón Bajo, cuyo asesor es Juan Carlos Audikana. Este centro está situado en Vitoria- Gasteiz. Se trata de una serie de diapositivas en las que explica cuales son los fundamentos de una comunidad de aprendizaje:
·         Es un espacio compartido de conocimiento y convivencia entre todos los miembros de la comunidad educativa para incidir de manera coordinada y responsable sobre el aprendizaje de los alumnos.
·         Intervienen todos los agentes de entorno educativo, para lograr abolir la exclusión social y propiciar la verdadera igualdad social. En este caso, hablamos de la unión de instituciones, asociaciones, ONGs, equipos docentes, familias, voluntariado, alumnado, barrios, etc.
·         Plasman unos principios generales, por ejemplo, la participación conjunta con un mismo fin, elevar las expectativas y la autoestima de los alumnos o generar una enseñanza entre iguales.

Unas páginas más adelante en el texto, el centro da la bienvenida a todos aquellos interesados, dispuestos e ilusionados. Me ha parecido una buena idea para reflejar lo que este método propone. En primer lugar, son bien recibidas aquellas personas interesadas en trabajar coordinadamente e integrar culturas, para favorecer una verdadera educación socio-cultural. En segundo lugar, se encuentran aquellos dispuestos a crear grandes expectativas en sus alumnos y hacerlos participes de la responsabilidad de su aprendizaje. Por último, en tercer lugar, serán acogidos aquellas personas ilusionadas en dar respuesta a los sueños compartidos y en trabajar desde el conocimiento y la convivencia.

En uno de los aparatados, titulado crónica de un sueño realizable, haciendo un claro guiño a la obra Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, se resumen todos los objetivos y principios de este centro educativo. Según explica en el artículo, han sufrido varios intentos fallidos de proyectos educativos hasta 1996. Por eso, creen que las comunidades de aprendizaje es la meta a la que quieren llegar con sus alumnos e hijos, y han avanzado para lograrlo de una manera lenta pero segura, mejorando los ámbitos de organización y funcionamiento, curricular y de estrategias pedagógico-didácticas.

En este proceso de trasformación de un centro educativo en una comunidad de aprendizaje existen diferentes etapas de cambio. La primera etapa consiste en una fase de sensibilización, dónde cada miembro de la comunidad recibe información y formación para desempeñar adecuadamente su función en la comunidad. Posteriormente, aparece una fase de toma de decisiones, en la cual se cuestionan cambios organizativos y de funcionamiento. En tercer lugar, está la fase del sueño, en la cual cada participante decide su posición e imagina y diseña la escuela que le gustaría para sus hijos. Tras esta fase, se seleccionan las prioridades, dando prioridad a aquellos sueños más urgentes, más repetidos y más necesarios. La penúltima fase de este proceso consiste en la planificación del proyecto de trasformación propiamente dicho. Por último, en sexto lugar, se realiza una fase de evaluación y seguimiento, donde se pone en marcha el proyecto fundamentado en los principios integradores, participativos y permanentes. Cualquier etapa del proceso es abierta, cualquier persona puede opinar y aportar ideas importantes.

En el artículo mencionado, se ofrecen las ideas que surgieron de esa base de datos en la fase del sueño, supongo que como iniciativa contrastada para futuros emprendedores de comunidades de aprendizaje.


Desde mi perspectiva, me parece una experiencia muy agradable porque todas las personas pueden sentirse igual de útiles en la educación de sus hijos, vecinos, hermanos, compañeros, etc. De modo que sí el resultado es bueno será gracias a la labor de todos pero si el resultado no es el esperado cada uno tendrá su propia responsabilidad en ello.


PREGUNTA- RESPUESTA

¿Quién elabora y quién aprueba el plan de convivencia?
 El plan de convivencia lo elabora cada centro,  considerando las medidas e iniciativas propuestas por el consejo escolar y el claustro de profesores. Dicho plan se incorporará a la programación general anual. Al final del curso, el plan será evaluado y se  introducirán las modificaciones pertinentes, a fin de ser aprobado por el consejo escolar, según el artículo 19 del Decreto 51/2007, de 17 de mayo, por el que se regulan los derechos y deberes de los alumnos,  la participación y compromiso de las familias en la implicación educativa, y, además, las normas de convivencia y disciplina en los Centros Educativos de Castilla y León.


ORIENTACIÓN ESCOLAR


A pesar de lo que siempre se había pensado el orientador escolar no solo puede ser un especialista en psicología sino también un pedagogo, un psicopedagogo o un trabajador social. El comité de orientación idóneo estaría formado por cada uno de ellos, ya que cada uno tiene unos conocimientos y aplicaciones contextuales diferentes. Según el DRAE, el termino orientar (clara raíz léxica del término orientación)  se define como dirigir o encaminar a alguien o algo hacia un lugar o un fin determinado. En este sentido, el orientador escolar es una figura de apoyo para dirigir las pautas docentes, sobre todo  cuándo el desarrollo del aula no sea el esperado, para conseguir el fin educativo anhelado. También en el diccionario se considera orientar como “informar a alguien de lo que ignora y desea saber, del estado de un asunto o negocio, para mantenerse en él”. Siguiendo esta directriz, el orientador escolar ha de informar a los alumnos de su propia educación para mantenerse en ella.

Si visitamos la web creada por Antonio Gutiérrez Gay, denominada “educared” podremos encontrar aportaciones psicopedagógicas relevantes. Se trata de una red abierta a la participación de todos aquellos profesionales relacionados con la educación en general. Acorde a esta idea, esta red pretende publicar recursos de utilidad para el personal escolar, fomentar el intercambio de herramientas entre los orientadores de diversos centros y favorecer, así, su formación permanente.

A medida que exploraba la web me iba sorprendiendo más de los datos útiles que proporcionaba. Para mí, lo más llamativo ha sido la cantidad de actividades para la tutoría. Son herramientas que alguien ha usado y te las cede a ti para que obtengas el mismo éxito que él haya tenido. Existen actividades para indagar en la personalidad de cada alumno, para fomentar valores como el respeto, la paz, el esfuerzo en los estudios. Además, se pueden utilizar para abordar temas tan recurrentes en la actualidad como las drogas, trastornos alimenticios, el estrés  o el acoso.  Incluso, en muchos casos, se especifica a quienes va dirigida la actividad, si a alumnos de 3º, 1º o 4º de E.S.O o alumnos con una cierta madurez para abordar temas más conflictivos, como son los estudiantes de Bachillerato. Sin embargo, es triste ver que todas estas actividades han sido enviadas solo por 5 personas, o sea, que la labor primordial de crear un intercambio de información entre orientadores no se ha realizado al completo.

En resumen, considero que todos estos materiales son aprovechables en cualquier momento, pero creo que debería haber más participación por parte del comité orientador de diferentes centros, ya que de este modo, la comunidad educativa podría hacer un mayor uso de este sitio web.

PARTICIPACIÓN ESCOLAR

Como estamos aprendiendo en estos días, la educación no es una labor exclusiva de las escuelas o de los profesores, sino que también es una tarea de la sociedad y las familias, en general. Por eso, la participación activa de personal ajeno al sistema educativo puede enriquecer la educación. De este modo, si algo no funciona puede modificarse por parte de todos y si algo resulta exitoso será gracias al esfuerzo y cooperación del resto de implicados. En este sentido, la sociedad y el sistema educativo han ido avanzando paulatinamente hasta alcanzar la participación de los involucrados en la educación, mediante la formación del Consejo Escolar, por ejemplo. El consejo escolar está formado por representantes del sistema educativo (profesores, alumnos y director), del servicio de mantenimiento y limpieza del centro, padres o tutores, y, si el centro lo considera necesario,  la asistencia (sin voto) de algún representante del ayuntamiento. Entre todas estas opiniones, se puede establecer un plan de participación realista, de tal modo, que los alumnos sientan que su educación es fundamental para las demás personas.  Así, conseguiremos que los mismos alumnos se contagien de esa iniciativa a nivel local y más responsables en su propia educación.

Para fomentar la participación familiar, el centro debe realizar reuniones periódicas con los padres de sus alumnos e ir informándoles de cualquier incidente. Gracias a los avances tecnológicos, la comunicación con los padres puede ser más rápida y eficiente que años anteriores, cuando la única vía de comunicación era la oral o la escrita mediante correo ordinario. Actualmente, los padres pueden estar informados mediante plataformas virtuales, aplicaciones de móviles, correos electrónicos, etc. Todas estas posibilidades les abren la puerta a la participación activa en la educación escolar de sus hijos y en la visión objetiva de lo que sucede en las aulas, es decir, obtienen la información que sus hijos les dan y la que reciben del profesor y del centro. Así, es más probable que no fallen en su decisión de actuación.


La participación por parte del alumnado en su propio sistema de enseñanza y aprendizaje supone un proceso mucho más lento y laborioso, puesto que para él la participación en clase y en casa no es algo opcional ni beneficioso sino impuesto y perjudicial. Por supuesto, estoy hablando de la educación secundaria, sin ahondar en la educación escolar de primaria, donde los niños aun conservan su afán de curiosidad. Sin embargo, es evidente que la participación de los alumnos, sobre todo adolescentes, es una mejora en su desarrollo personal. Consideró que la mejor posibilidad para conseguirlo es desprestigiar ese valor negativo que para ellos tiene la participación en todo lo escolar y en el hogar. El mayor problema es que en esta etapa, la influencia de los iguales y de su entorno de amistades es muy importante, por lo que no debemos centrar este cambio en cada individuo sino fomentar la participación colectiva. De esta manera, verán cuán trascendental es participar en la vida cotidiana y lo harán con buenas expectativas. Para ello, no creo que haya mejor manera que “predicar con el ejemplo”. 


PROYECTO EDUCATIVO Y R.R.I. DEL I.E.S GUARDO


He elegido el proyecto educativo y el Reglamento de Régimen Interno del instituto en el que yo estudié, tanto la enseñanza secundaria obligatoria como el bachillerato: I.E.S Claudio Prieto (ahora, por fusión con otro centro se llama I.E.S. Guardo).

El objetivo primordial de este centro, según relatan ellos mismos, es “dar a los alumnos una formación que asegure el pleno desarrollo de su personalidad, el ejercicio de una vida social útil así como la adquisición de los conocimientos necesarios para la obtención del título académico al que aspira”. En definitiva, una visión muy esperanzadora para que los chicos sean buenos ciudadanos, alumnos de estudios superiores y seguros de sí mismos. Basándose en algunos decretos y leyes, exigen respeto hacia todos los que forman parte de la comunidad educativa (al parecer, según la explicación del centro, se puede presuponer que el respeto no es necesario fuera del aula). Para ello, es obligatoria una convivencia cordial (no cooperativa, ni participativa, solo cordial) regida por unas normas acorde a legislación vigente, concretamente al Decreto 51/2007, de 17 de Mayo, por la Junta de Castilla y León, en el cuál se regulan los derechos y deberes de los alumnos, el compromiso por parte de las familias en el proceso educativo y se establecen las normas de convivencia y disciplina.


Desde el punto de vista académico,  parece un centro ejemplar, puesto que ofrece varios proyectos pedagógicos durante la E.S.O, además del currículo ordinario (proyecto bilingüe, proyecto British Council, diversificación curricular y programa de mejora del aprendizaje y el rendimiento). En el Bachillerato, se ofertan dos modalidades diferentes: por una parte, Ciencias y Tecnologías y, por otra, Humanidades y Ciencias Sociales. En cuanto a la enseñanza de formación profesional, consta de ciclos formativos de grado medio de diferentes modalidades y ciclos formativos de grado superior, como también imparte formación profesional básica. Quizá, lo más relevante es que cuenta con varios programas para evitar o remediar el fracaso escolar, como son: la preparación a la prueba de acceso al grado superior, el programa MARE para 1º y 2º de  E.S.O y el programa para el éxito educativo, en 4º de la educación secundaria obligatoria.

Según el R.R.I, la convivencia se fundamentará en cuatro principios fundamentales: el trabajo, el cumplimiento estricto de la norma vigente, el respeto y la tolerancia. Paradójicamente, se afirma que con el fin de conseguir inculcar estos principios se fomentará en el alumno el ejercicio de la libertada, en la medida y grado necesario para desarrollar su sentido de la responsabilidad. Sin embargo, desde mi punto de vista no puedes aceptar mucha libertad si uno de tus pilares fundamentales es el cumplimiento estricto de la norma vigente, sin que exista la posibilidad de debatir o cuestionar determinadas normas. En cuanto a los derechos del personal docente, se establece su derecho a la integridad personal y se le otorga una cierta libertad de decisión, siempre y cuando sea en beneficio del alumno y de su proceso de aprendizaje. No obstante, otro de los derechos del profesor es exigir puntualidad y asistencia a los alumnos, así como la justificación de las faltas al aula, algo que, desde mi punto de vista, coarta bastante la libertad y responsabilidad de la que se hablaba antes. De acuerdo con el propio centro, este cumplimiento de las normas no es un límite en la libertad del individuo sino que es una garantía de que los demás pueden ejercer su propia libertad para el mejor funcionamiento del centro. Quizá la mejor lanza a favor del docente es que también es su obligación la puntualidad y la asistencia al aula. También se establecen protocolos de actuación en caso de conductas inapropiadas en el centro.


Bajo mi perspectiva y en líneas generales, este centro no plantea un reglamento de régimen interno muy alentador, ya que muchas veces parece contrariarse. Además, confiere mucha importancia a corregir las conductas negativas que a fomentar los actos positivos. Considero que tiene un cierto talante punitivo, quizá necesario en edades tempranas pero no en un centro que imparte bachillerato e incluso formación profesional.

TUTORES


Mi experiencia con los tutores durante la edad adolescente, sobre todo, no fue demasiado buena, ya que no recuerdo a ningún profesor que intentase seguir un plan de acción tutorial ningún año. En los primero años del I.E.S. mi tutora era mi profesora de francés y usaba las horas de tutoría para ponernos películas, casualmente en francés. A medida que pasaron los años, las cosas no mejoraron demasiado. En 3º E.S.O, el tutor era mi profesor de religión, conocido en el pueblo entero por su simpatía como sacerdote pero también por sus aficiones a los más bajos vicios, a pesar de su cargo eclesiástico. En sus clases, se intentaba hablar de valores morales fundamentales: respeto, tolerancia, igualdad…pero como ni imponía ni moderaba sus tutorías no eran demasiado efectivas. Si mal no recuerdo, en el último curso de la E.S.O. las tutorías eran horas de recreo, porque mi tutora era profesora de Educación Física y nos dejaba salir al patio a jugar. En cuanto a la comunicación con los padres, no puedo decir que fuese excesiva pero sí existía tal comunicación en casos graves.

Por el contrario, mi hermano sí gozó de buena experiencia en cuanto a tutores se refiere. La mayoría de sus tutores se implicaban mucho en su rendimiento y en la comunicación con los padres. De hecho, en el caso de los alumnos de planes de diversificación curricular o similar, los profesores avisaban a los padres, vía SMS, de las fechas de exámenes y de las notas obtenidas.


A pesar de mi propia experiencia con los tutores, he de admitir que, tanto en mi caso como en el de mi hermano, los tutores y el resto de profesores se esforzaban mucho por proporcionar ese clima de seguridad y confianza para poder confesarles cualquier incidente en el centro.